viernes, 21 de agosto de 2015

SOBRE MI EXPERIENCIA CON LA DIETA PALEO

Estos días que estoy parado para tratar de recuperarme de la rabdomiolisis y dado que no hay nada que destacar en mi caso a nivel deportivo creo que hay un tema que nunca he tratado: cómo mi silueta dio un cambio radical gracias a la paleodieta.

Yo llevaba más de dos años haciendo deporte con asiduidad (tres o cuatro sesiones por semana, correr, bici y algo de natación) y estaba cada vez más enganchado (yo nunca había sido especialmente activo). Por ello a finales de 2012 decidí recurrir a la ayuda  de un entrenador personal para que me ayudase a alcanzar con seguridad el que consideraba un reto mayúsculo: mi primera media maratón. Así llegué a AndreuLópez, mi entrenador personal on-line, y me marcó pautas de entrenamiento que seguí a rajatabla y que me permitió terminar  la Media Maratón de Barcelona de 2013 en menos de dos horas y dos semanas después la Media Maratón de El Prat de Llobregat (bajando mi marca en tres minutos). Cuando terminé la primera le envié un e-mail a Andreu que cambiaría mis hábitos alimenticios:

Hola Andreu,

Te escribo para decirte que la MM del domingo fue bien: la acabé. Intenté no ir a tope, excepto los últimos 2 kms que apreté un poco más…

Por último decirte que me gustaría bajar de peso y desde que hago deporte no he bajado, al contrario, he subido .Incluso con el entrenamiento para la MM no creo que haya bajado de peso. Tengo barriga y no me gusta, además creo que si  bajase de peso sería más rápido corriendo. En el pasado he estado bastante más delgado que en la actualidad, pero no hacía deporte y me era imposible subir una cuesta suave en bicicleta. Cuando me había engordado me ponía a dieta (marcada por dietista) y perdía lo ganado, pero no me gusta comer todo el día pollo a la plancha.  Ahora me siento fuerte y en forma pero cuando me miro al espejo pienso que no sirve de nada lo que hago y que estoy haciendo algo mal. Leo de forma habitual todo lo que llega a mis manos sobre preparación física (tus posts en el blog son sencillamente fantásticos) y siempre se habla del entrenamiento de fuerza para ganar masa muscular, elevar el metabolismo del cuerpo y así quemar más. Yo llevo haciendo 3-4 días de deporte a la semana desde hace 2 años y medio, pero la gente alucina con que corra Triatlones, nade en aguas abiertas, me suba montañas con la MTB, corra carreras de 10 kms y ahora una MM y sin embargo sigo con barriga (no es que sea barriga cervecera, porque se acumula todo a mi alrededor). Tampoco considero que coma especialmente mal, de hecho en casa con los niños procuramos comer bastante variado: verdura, legumbres, pescado, pollo, pasta, arroz... y al mediodía suelo comer ensaladas de lentejas, pasta o arroz en DIR de Sant Cugat. Por ello te querría pedir tu consejo y si pudiéramos adaptar los entrenamientos para también ir perdiendo volumen (no digo peso porque sé que muchas veces se gana peso y se pierde volumen), además de estar preparado para hacer un Triatlón o una carrera de 10-20 kms.

Muchas gracias de nuevo por tu ayuda!

Y es que sólo hace falta ver la pinta que tenía cuando acabé la MM de El Prat, vamos, ¡nadie diría que era un corredor de una Media Maratón!

Así estaba tras correr mi segunda media maratón en 15 días

Y esta fue la respuesta de Andreu, que fue, de hecho, la segunda vez que oía hablar de la dieta paleo (la primera fue una entrevista a Carlos Pérez, el autor de Paleovida, en la contra de La Vanguardia y me pareció una solemne tontería):

Hola Hugo,

Perfecto! Es normal sentirte así después. Aún tienes poca experiencia. Mañana intenta hacer sólo bici. 30-45’ suaves, sin forzar. Y el domingo haces…

Tema peso: por un lado los entrenamientos son variados, con lo cual eso ya nos ayuda a perder peso. Pero lo más importante es la alimentación.  Por lo que me dices no sigues las pautas de la paleodieta. Nosotros somos grandes defensores de estas pautas de alimentación:
Básicamente puedes comer: carnes, pescados, frutas, verduras, huevos, frutos secos. Cuando más ecológico y natural sea el alimento mucho mejor.
Y los alimentos a eliminar/recortar: cereales, pan, arroz, patatas, lacteos y en menor medida legumbres.

 O sea, se eliminan los hidratos de absorción rápido o alto contenido glucémico. Son alimentos que contienen pocos nutrientes y en el momento que los comemos nos hinchan pero al cabo de poco nos dejan con hambre cosa que hace que posteriormente tengamos que comer más. Tp digo de eliminar de raíz esto, pero sí que intentes comer menos pasta, menos pan, menos patatas... No se trata de quedarte sin hambre. Aquí nadie dice la cantidad que tienes que comer. Si tienes que comerte dos platos de verdura y 3 hamburguesas adelante. Son alimentos nutritivos y saciantes.

Y las grasas son buenas. La grasa ayuda a quemar grasa.

Te paso algún post que tenemos sobre el tema y cualquier duda me cuentas ok?

Al recibir esta respuesta me volvió a sonar a Chino esta alimentación, aunque empecé a dudar. A pesar de su sugerencia decidí que era un cambio muy radical y que requería estar bien informado antes de dar el paso a cambiar mi alimentación habitual. En aquella época estaba con una punta importante de trabajo y decidí que hasta que no estuviese más tranquilo no me pondría con ello.

Así a finales de Marzo de 2013 después de leer un poco por Internet llegué al libro de Robb Wolf “La Solución Paleolítica” que me compré en formato e-book, para así poder leerlo en cualquier momento en la Tablet o el móvil. Sus argumentos y explicaciones me parecieron convincentes, aunque a nivel científico era y soy un pagano. Al final me encantó su propuesta: ¿Por qué no pruebas durante un mes a comer así, y si no te convence vuelve a tus hábitos de siempre? Por ello decidí que fijaría una fecha concreta para iniciar mis 30 días: el 8 de abril de 2013 sería el último día en que comería “normal”, para iniciar mi prueba al día siguiente. ¿Por qué ese día? Porque el 8 de abril era el 70 cumpleaños de mi padre y tenía cena de cumpleaños familiar. De hecho no imaginaba que aquella foto del “antes” que me hice con él en la cena de su cumpleaños iba a ser la última foto que nos haríamos juntos (mi padre falleció el 26 de julio de 2013). Esta foto que veis aquí me emociona mucho, es mi “antes” y es mi última instantánea con él.


Así el 9 de abril me inicié en la dieta Paleo con el fantástico peso de 85,4 kgs, que con mis 178 cms de altura me fijaba en un índice de masa corporal por encima de 26, sobrepeso. La verdad creía que iba a ser más difícil, pero me fui adaptando rápidamente: al principio sustituí mi cortado con azúcar por cortado con leche de almendra y stevia, pero la verdad es que no me acababa de gustar (y la leche de almendras se me caducaba), así que acabé con café largo tipo americano sin azúcar. En los desayunos metí (y sigo metiendo) mucho huevo en lugar de  mi habitual bocata de jamón york: huevos fritos, tortilla francesa, huevos revueltos… La comida y la cena no eran tan problemáticas, con ensaladas, verduras y algo a la plancha ya me iba bien. Y la verdad es que el cambio funcionó y en el primer mes… me deshinché.


Gráfica de mi evolución de peso del primer mes de dieta paleo

Como se puede comprobar, en la primera semana es cuando experimenté la mayor pérdida de peso: 2,7 kgs y luego fui poco a poco bajando hasta que a principios de mayo, en menos de un mes, bajé de los 80 kgs. Con lo cual mis 30 primeros días resultaron todo un éxito a nivel de pérdida de peso, pero es que noté otro beneficio adicional: no tenía tanta necesidad como antes de recurrir a antihistamínicos para tratar mi alergia a los ácaros del polvo.

Así decidí continuar con mi alimentación (sin ser un ultra del tema) y llegó mi primer momento de reafirmación de que quizás Robb Wolf y Andreu tenían razón: lo que estaba haciendo era una dieta para ganar salud. En mi empresa se organizaba entonces una vez al año lo que llamaban “la semana de la salud” en el que cada día se organizaba una actividad distinta para que los empleados fueran a participar. Pues bien, un día vino una dietista de un centro cercano a nuestra empresa dedicado a lo que denominaban “anti aging” (Liferevolution, en Sant Cugat del Vallès). Fui a una de las dos charlas que nos dio y lo enfocaba todo desde el punto de vista de qué debíamos hacer para tener una mayor esperanza de vida: dormir 8 horas (siempre de por la noche y sin luz), ejercicio y alimentación. En alimentación sus recomendaciones: comer alimentos antioxidantes (brócoli, pescado azul, frutos del bosque, aguacate…), evitar productos refinados (harinas, azúcar, arroz, sal) y lácteos, consumir solamente aceite de oliva virgen extra prensado en frío, comer siempre que sea posible ecológico, evitar procesados y por último dijo aquellos alimentos a comer máximo una vez a la semana: pasta, arroz y legumbres. Todo ello me pareció sorprendentemente parecido a lo que yo estaba haciendo, así que en el turno de preguntas me lancé y le pregunté directamente (este fue el diálogo):

-Nos has dicho que comamos arroz, pasta o legumbres, así como lácteos sólo una vez a la semana, ¿pasa algo si directamente prescindo de ellos y no los como nunca?
-¿La dieta paleo? Es la mejor que puedes hacer.

Así, me sentí reafirmado y expliqué mi breve experiencia con la dieta paleo y los cambios a bien que había notado. Tras esta conversación le expliqué a todo aquel que me preguntaba acerca de mi notable pérdida de peso y  lo que me había dicho Carolina de Liferevolution. No obstante sobre todo se lo trasladé a mi mujer para que todos fuéramos partícipes de la dieta paleo o de la conveniencia de comer menos pan, pasta, azúcar, arroz…

Los siguientes meses siguió mi pérdida de peso, menos rápida que al principio pero, constante. A nivel deportivo, me noté más rápido a la hora de correr (quitarse, semejante peso de encima se nota). A nivel físico, me empezaba a gustar y a reconocerme cuando me miraba al espejo. Y siempre que me preguntaban explicaba las bondades de mi alimentación (odio que digan que estoy a “dieta” o que “sigo una dieta”, de hecho como mucho más que muchos de ellos).

 Lo que sí he cambiado desde entonces es mi actitud hacia los demás, ya no me pongo en plan talibán a la hora de defender la paleodieta, que cada cual coma lo que crea conveniente, tan sólo trato de defenderme cuando me atacan. Y es que en mi caso… ¡la familia de mi mujer han sido panaderos de toda la vida!
Peso
08/04/2013
85,4
10/04/2013
84,7
15/04/2013
82,7
18/04/2013
81,8
22/04/2013
83,0
23/04/2013
81,9
25/04/2013
81,5
29/04/2013
80,3
04/05/2013
79,7
14/05/2013
79,3
22/05/2013
78,4
06/06/2013
77,7
02/07/2013
77,5
15/07/2013
76,6
17/07/2013
75,9
23/07/2013
75,5
27/08/2013
73,6
02/09/2013
73,2
05/09/2013
72,6
09/09/2013
73,8
13/09/2013
72,4
19/09/2013
72,0
02/10/2013
71,2
08/10/2013
70,6

El resultado no puso ser más contundente: ¡en 6 meses había perdido 15 kgs!  Y la verdad es que desde entonces me he mantenido más o menos en peso.
Mi antes, el traje de triatlón no engaña
Aquí, mi después con 15 kgs menos


Todo esto siguió más o menos así, hasta que en el verano de 2014, me situé en peso por debajo claramente de los 70 kgs y mi mujer me sacó el tema de la dieta: que si estaba muy delgado, que comer tanto huevo no podía ser bueno… Me insistió que fuéramos a un especialista. Así fuimos a ver Carolina de Liferevolution: yo, mi mujer y mis hijos. Cuando me vio me dijo, ¿y cuál es el problema? Yo le expliqué mi alimentación y las dudas de mi mujer. Ella me pesó con una báscula biimpédica y me dijo que estaba estupendo, aunque quizás sí que se me veía demasiado delgado. Lo que sí le dijo a mi mujer es que todo el mundo debería comer como yo, que era fantástico y que ella y los niños también deberían seguir mi modo de alimentación. Lo que sí que me pidió fueron unas analíticas de sangre que salieron perfectas. Con ello mi mujer sí que se quedó más tranquila e intentamos incorporar mejores hábitos en la familia (aunque ellos siguen comiendo pasta o pan, aunque mucho menos que antes).

Un capítulo aparte merecería  el valorar la dificultad de seguir esta alimentación por parte de niños, ya que no es sencillo. Pero por ejemplo, rebozamos los libritos o la escalopa con almendra molida, freímos con harina de arroz, el brócoli lo toman en crema, les damos una vez por semana boquerones limpios sin espina, les damos sólo chocolate negro (mínimo 70% cacao, el 85% les encanta) y les gusta bastante las almendras o las nueces. Pero, para que negarlo, ¡es muy difícil el desayuno e imposible quitarles la pasta o el arroz a la cubana!

Por último algunos sitios donde compro:

-Carne ecológica de pasto: www.pirinat.cat Puedes comprar lotes de ternera, cerdo o pollo y es buenísima. Viene todo envasado al vacío en paquetitos, con lo que es muy fácil congelar. Te lo traen a casa.
-Fruta y verdura ecológica: www.yocomonatural.com Son productores de El Prat de Llobregat, sirven los martes y viernes a domicilio. Cada semana te envían listado de productos de temporada.
-Veritas: de todo ecológico, es el sitio donde encontrar las “pijadas”. Absolutamente prohibitivo.
-Carrefour Planet: en el del Gran Vía 2 tienen una selección de productos ecológicos y de comercio justo tremenda. Harinas de arroz y trigo sarraceno, pasta sin gluten, yogures ecológicos buenísimos, embutido ecológico, chocolate de Intermón Oxfam 70% cacao brutal, leche de coco…
-Aldi: este supermercado tiene una sección muy amplia de productos ecológicos a muy buen precio, imbatible. Lástima que tengan tan pocos puntos de venta.
-Lidl: café de comercio justo 100% arábica natural

Espero que esta entrada os haya sido de utilidad.

Salud y kilómetros,


2 comentarios:

  1. Hola Hugo! Muy interesante tu experiencia. ¡Gracias por compartirla! He llegado a tu blog buscando información sobre dónde comprar carne de pasto, pero me he leído toda la entrada porque me interesaba mucho también tu experiencia a nivel de deporte...
    ¿Tú sabrías decirme si toda la carne "ecológica" que se vende en Catalunya es carne de pastura? Y en caso que no sea así, ¿Cómo diferencias tú qué carnes ecológicas son aptas para la dieta paleo y cuáles no?
    ¡Gracias!

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  2. Hola Xaviaska, Disculpa que no te haya contestado antes, no había entrado en blogger desde hace días. No soy un gran experto en estos temas, pero en un principio para que la carne sea ecológica la alimentación del animal debe ser de pasto (con lo cual el animal se mueve y no está todo el día estabulado), lo cual hace que haya un mayor equilibrio entre la grasa omega 3 (la buena) y omega 6 (la no tan buena). Además para que sea ecológica al animal no deben incharle ni a hormonas ni a antibióticos.

    En cuanto a la carne que se vende en Cataluña, no sabría decirte, yo suelo hacer grandes compras de lotes de Pirinat que luego congelo y vamos sacando poco a poco (nos duran un par o tres de meses). Sí que puedo decirte que en ALDI he encontrado carne de Pirinat (sobre todo las hamburguesas) e incluso a un precio/kg más barato que comprando directamente a ellos, creo que también en algunos CONDIS puedes encontrar esta marca. Otra buena alternativa es acudir a los mercados más que a los súpers, aunque aquí a veces también cuestra encontrar carne realmente ecológica. Y claro, siempre está Véritas (aunque no es muy apto para según qué bolsillos).

    Aunque yo en general creo que lo más sensato es intentar incrementar el consumo de Pescado Azul, porque en términos de precio puede salir mucho mejor: boquerones o sardinas son perfectos.

    Y si te puedo ayudar en algo más, ya sabes.

    Gracias por leerme

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